diumenge, 24 de gener de 2010

Entre tiernas sábanas.

Me desperté abriendo despacio mis somnolientos ojos, sintiendo el aroma de nuestra piel envuelto aún en un mar de caricias. Pensé en un momento en la placidez que respiraba mi alma habiéndome sentido viva cerca de ti, escuchando tu palpitar intenso y tus deseos de entregarte a mí. Y tú dormías, con rostro tranquilo, abrazado a mí. Y no quise moverme, no quería despegarme aún de ti. Deseaba sentir mi desnudo cuerpo enrollado a tu corpulento ser para darme cuenta enseguida que no había sido un sueño, no, sino que te tenía a TI, a mi lado, reponiéndote de tanto placer. Y acaricié las sábanas que nos unían, y olí el aroma impregnado en ellas recordando vivamente lo mucho que te quise ayer. Reviví tus ganas en mi pensamiento, tu gozo sin fin, tu locura escondida pero manifiesta de igual forma en mí. Y un suspiro de ternura me acercó más y más a ti, anhelando que despertaras, suplicando que volvieras a mí, ofreciéndome de nuevo esa inquieta mirada que nos hizo estremecer al fin. Entre tiernas sábanas te capturé, te amé, y supe sin saberlo que habías logrado volver, entre mis tiernas sábanas, otra vez.

Rocío Ávila, 18/2/2008