dimecres, 17 de febrer de 2010

Deseo


Deseo, amor, que me busques entre la multitud agolpada de la gran ciudad. Deseo que me sigas sin yo percatarme por entre el camino corto que me lleva a la luz, a esa esperanza olvidada ajena a mi dolor. Deseo que con paso firme te vayas acercando hasta mí mostrándome tus diversas caras, cerrando tus ojos si hace falta a la fría noche que cubre mi soledad. Encantada dejaré escapar una sonrisa como respuesta a esa frescura de tu rostro y a ese resplandor de tu mirar. Tus ojos me dejarán ver las estrellas cuando expectantes atraviesen todo mi ser e intentaré abrir tu tímida lengua preguntándote algo con que iniciar una conversación. Ese será nuestro principio aunque el deseo siga presente en mí… un deseo de tocar tu cabello, de rozar con las yemas de mis dedos tu frente, tus párpados, tu nariz, el contorno de tus labios y tu barbilla para reposar suavemente mi persona en tu hombro, buscando tu calidez. Y ver así un halo de luz en tu compañía, y creer por fin que la ternura existe y la hipocresía desaparece cuando la respiración se agita por el poder que tiene la fascinación; admiración por descubrir qué escondes ahí dentro en tu interior, en tu sólida y atrayente sombra, admiración por conocerte, sin más, y ser yo otra vez.

Rocío Avila Gamero, 13/08/08